EL PERDÓN DE DON JAIME[1]


El perdón de don Jaime Hill por su secuestro por miembros del ERP- FMLN, me hizo recordar el perdón que hizo mi papá después que lo secuestraron las  Fuerzas Armadas de Liberación del Partido Comunista Salvadoreño (FAL- PC) por dos semanas en 1982 (el 30 de mayo). Claro que a diferencia de la familia Hill, no tuvimos que pagar nada, gracias a Dios se dieron cuenta que mi papá no pretendía organizar ninguna defensa civil y que por el contrario formaba parte de la red de casas de seguridad y que tenía un hijo en la guerrilla.

Mi papá Pablo Aparicio Valenzuela, nunca contó detalles de su secuestro. Estuvo dos semanas atado y amordazado en Guazapa, sufriendo violencia física y psicológica, esta última la más difícil de borrar. Aunque nos alejamos rápidamente de la zona y no volvió a involucrarse en política, al final lo que se le dio fue perdonar, aunque nunca supimos realmente las personas que realizaron el hecho ni que le hayan pedido ese perdón.

Siempre me preguntaba cómo es que había perdonado eso mi papá, fue como un misterio, quizás sentimiento de lucha, de comprender el error que habían cometido, que fue una confusión. De todas maneras, su vida siguió y aunque las secuelas se mantuvieron hasta el punto de no volver jamás a la casa donde fue secuestrado, me parece que tuvo la gracia (quizás Divina) de perdonar, algo que seguiré admirando por siempre y que fue bueno para toda la familia. 

Ahora me doy cuenta que muchas familias como la de don Jaime u otras con mucha pobreza que vivieron en zonas conflictivas alcanzan ese nivel, unas quizás más rápido otras después . Un perdón tan necesario para nuestro país pero que no cualquiera lo puede hacer y se respeta al que aún mantiene esa herida abierta. Se debe seguir trabajando por la verdad y la justicia, sabiendo  que no es que borren los momentos difíciles que se pasaron, pero que en algo aliviaran y lo mejor aún no buscando la venganza.

El perdón, dependiendo de la ofensa no siempre es automático, podrá ser un proceso, será necesaria la reparación al ofendido y quizás aún así no llega y a veces sólo llega y ya. Es como dije algo misterioso.  

Nunca voy a olvidar esa noche de Junio de 1982 en que mi papá llegó del secuestro todo empapado (estaba lloviendo) y que le dimos un fuerte abrazo con mi mamá. No lo vi llorar pero si sentí que lo hizo. Gracias Dios porque nos lo regresaron, gracias por no matarlo. Después de eso lo disfruté 31 años más...



Mi viejo QEPD 






Comentarios

  1. Lindas palabras. Siempre me pregunte como Tio sobrevivi No solo el secuestro pero la perdida de su hijo.

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  2. Muchos sentimientos se fueron con él. CReo que todo fue tan duro que nunca logró hablar con profundidad de estos dos hechos que nos marcaron. Algo puedo dejar plasmado de lo que escuche de él y otras que quizás mi mamá sabe y lo que yo viví. Fue bastante sufrimiento el que pasamos muchas familias y que debe salir a luz para reivindicar la memoria y la vida de todas ellas. Un abrazo prima

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