Navidad, un tiempo de esperanza*



Para los familiares de niñas y niños desaparecidos el tiempo de navidad es sumamente difícil, mientras la mayoría de personas están alegres y pensando qué compraran a sus hijos e hijas, las madres y padres de los desaparecidos se suman en la tristeza por no saber dónde y con quiénes  están; y la pregunta angustiante de siempre vuelve con más a su memoria  ¿estará vivo o fallecido? … No es fácil, pero así han concurrido las navidades, como un tiempo muy penoso.

Cuenta el evangelio de Mateo, que una vez nacido el niño Jesús, un Ángel le anuncio en un sueño a su padre José, que tomará al niño y su madre  y que huyese  a Egipto, porque Herodes buscará al niño para asesinarlo.  José, un hombre cabal, inmediatamente se levanto y en la penumbra de la  noche se fue en ‘guinda’ a Egipto. (Mt. 2,13-14) Esta guinda salvo la vida del niño Jesús, ya que    Herodes enfurecido y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años. (Mt. 2,16)

El mismo evangelio prosigue contando que cuando Herodes murió, José, su esposa María y Jesús regresaron a Israel, pero tuvo miedo de ir a la región de Judea, porque reinaba Arquélao, el hijo de Herodes, por ello fueron a vivir a Nazaret, en la región de Galilea. (Mt. 2, 19-23)     

Este pasaje del evangelio nos muestra otro modo de acercarnos y experimentar  José,  María y al niño Jesús, como personas que han sido injustamente perseguidas y  han salido en la noche en guinda. Es decir, esta familia y este niño inocente podemos experimentarlo muy  cercanos a los  miedos , angustias, dolores  y sufrimientos  de muchos  padres y madres salvadoreños a quienes en el pasado y en el presente les persiguen, les desaparecen y asesinan a sus hijos e hijas.   

La Navidad también puede ser un tiempo de esperanza para los familiares de las niñas y niños desaparecidos, ya que se puede sentir que la presencia de José, María y el niño Jesús no es la de la imagen sublime o romántica, sino encarnada en sus  propias historias de miedos, angustias,  búsqueda y esperanza; sobre todo esperanza en que lo van a encontrar, que van a volver a ver y abrazar.    

Esperanza en que no todo está perdido y nuestro Dios, que es padre y madre, nunca nos abandona, está a nuestro lado, esta sosteniéndonos cuando parece que desfallecemos en este duro caminar. Él se hizo niño, nació pobre, fue perseguido, encarno nuestras luchas y alegrías,  fue asesinado, pero venció la muerte y es nuestra compañía, no nos abandona nunca. 


En Él ponemos  nuestra  Esperanza, hasta encontrarlos…  

*Artículo colaboración de la CNB



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